En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No deis lo santo a
los perros, ni les echéis vuestras perlas a los cerdos; las pisotearán y luego
se volverán para destrozaros. Tratad a los demás como queréis que ellos os
traten; en esto consiste la Ley y los profetas. Entrad por la puerta estrecha.
Ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos
entran por ellos. ¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a
la vida! Y pocos dan con ellos.»